Lo que aprendí en 89 años
Si pudiera darle un consejo a los jóvenes sería este:
Porque el tiempo pasa mucho más rápido de lo que creen.
Muchísimo más rápido.
A veces escucho decir:
—“Los viejos exageran…”
Pero no.
Simplemente vimos un mundo que ya desapareció.
Un mundo donde había menos comodidades…
pero quizás más paciencia.
Más resistencia.
Más conexión humana.
Y aunque la vida antes era dura…
también nos enseñó algo que hoy parece escasear:
valorar profundamente lo que tenemos antes de perderlo.