Tengo 89 años y así era la vida antes”: recuerdos de una época que los jóvenes de hoy difícilmente imaginarían

Cuando miro a los jóvenes de hoy caminando con teléfonos en la mano, auriculares en los oídos y comida que llega a la puerta en minutos, a veces me pregunto si podrían soportar aunque sea una semana de la vida que nosotros tuvimos.

No lo digo con enojo.

Lo digo con nostalgia.

Porque el mundo era completamente distinto.

Más duro.
Más lento.
Más silencioso.

Pero también, en muchos sentidos, más humano.

 Las casas eran pequeñas… pero las familias enormes

Crecí en una casa humilde donde dormíamos varios hermanos en la misma habitación.

No había calefacción central.
No había aire acondicionado.
No había televisión durante gran parte de mi infancia.

En invierno el frío entraba por las ventanas.
En verano el calor era insoportable.

Y aun así, recuerdo aquellas noches como algunas de las más felices de mi vida.

Porque siempre había alguien hablando.
Alguien riendo.
Alguien contando historias.

Hoy muchas casas son enormes…

pero muchas familias casi no se hablan.

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