El ajo se considera un superalimento, pero para algunas personas, su consumo excesivo o inadecuado puede causar problemas de salud. Existen cuatro categorías de personas que deberían limitar o eliminar este alimento de su dieta para evitar consecuencias negativas.
El primer grupo incluye a las personas con enfermedades hepáticas. Si bien se suele creer que el ajo es beneficioso para el hígado, esto no es cierto si el órgano ya está debilitado o no funciona a pleno rendimiento. Los componentes activos del ajo estimulan el metabolismo hepático, lo que puede sobrecargar un órgano ya fatigado. Como resultado, una persona puede experimentar hinchazón, digestión lenta y sensación de pesadez en la parte superior derecha del abdomen. Si experimenta estos síntomas, se recomienda consultar a un médico o nutricionista antes de incorporar el ajo a su dieta habitual.
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