El segundo grupo incluye a las personas con sensibilidad ocular. Un dato poco conocido es que algunas tradiciones orientales advierten sobre el consumo excesivo de ajo debido a sus efectos en la visión. Las altas concentraciones de compuestos de azufre en el ajo pueden causar irritación leve de las membranas mucosas, incluidos los ojos. Si sufres con frecuencia de sequedad ocular o pasas mucho tiempo frente a la pantalla del ordenador, reducir el consumo de ajo puede ayudarte a disminuir la fatiga visual.
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El tercer grupo incluye a las personas con estómago sensible. El ajo crudo, a pesar de sus innegables beneficios, es difícil de digerir. Consumirlo con el estómago vacío suele provocar acidez, irritación de la mucosa gástrica y dolor abdominal. Para evitar molestias, es mejor añadirlo a los platos preparados como condimento en lugar de consumirlo solo, especialmente por la mañana. Si tienes el estómago sensible, es preferible optar por el ajo cocido, ya que se ablanda mucho más al cocinarlo.
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