El camarón es uno de los mariscos más populares en la cocina en todo el mundo. Se destaca por su sabor delicado y su versatilidad lo que lo convierte en protagonista de numerosos platos, desde recetas sencillas hasta preparaciones gourmet.
Pero hay un detalle que siempre genera dudas entre quienes cocinan: la llamada “vena” del camarón. A simple vista, esa franja oscura que se ve a lo largo del lomo del camarón parece una simple vena, pero no lo es anatómicamente hablando.
En realidad se trata del tracto digestivo o intestino del camarón, y esta puede contener restos del alimento que el animal consumió antes de ser capturado. Este conducto puede variar de color, desde marrón hasta casi negro, dependiendo de lo que haya comido y del ambiente en que vivió el camarón.
¿Hay que retirarla siempre?
La respuesta corta es no es obligatorio, pero sí recomendable, esta “vena” no representa un riesgo para la salud si el camarón está fresco y bien cocido, ya que el calor elimina bacterias y reduce riesgos.
Muchos chefs y cocineros coinciden en que retirar el tracto digestivo mejora la experiencia al comer camarón, ya que puede tener un sabor ligeramente amargo o una sensación arenosa si contiene sedimentos, todo va a depender de la dieta que haya tenido el camarón.
Visualmente, un camarón sin la franja oscura suele verse más limpio y apetitoso, algo que importa especialmente en platos como el shrimp cocktail, ceviche o presentaciones finas.
¿Cómo se retira la “vena” del camarón?