Evita el jengibre si sufres de estos 5 problemas de salud…Ver más

Lo añadimos fácilmente a una infusión, a un plato reconfortante o a un zumo casero, convencidos de que le estamos haciendo bien a nuestro cuerpo… Pero ¿y si este reflejo no siempre es el adecuado? El jengibre goza de una excelente reputación, pero como suele ocurrir con los ingredientes naturales, todo depende del contexto. Dependiendo de tu situación personal, quizá sea mejor tomártelo con calma. Antes de relegar definitivamente este rizoma a tu cocina —o, por el contrario, invitarlo con más criterio—, veámoslo juntos, con calma y sin dramatismo.

Por qué el jengibre no es apto para todos

El jengibre es apreciado por su sabor vigorizante y su efecto energizante. Favorece el bienestar digestivo y proporciona una agradable sensación de calor. Sin embargo, su acción estimulante a veces puede resultar demasiado intensa para algunas personas ya de por sí debilitadas o especialmente sensibles. En estas situaciones, la moderación —o incluso la evitación— se convierte en un verdadero acto de autocuidado. Cuando se cuida la circulación sanguínea

Para algunas personas, el jengibre puede potenciar la sensación de una mejor circulación. Si ya tienes un equilibrio sanguíneo delicado, un consumo regular o elevado puede no ser lo ideal.

La alternativa más suave: opta por hierbas aromáticas como el perejil o la albahaca, perfectas para añadir un toque sutil a tus platos, y prioriza una dieta variada y colorida.

Si tienes niveles de azúcar sensibles:
El jengibre a veces se asocia con una influencia en la gestión de la energía. Para quienes controlan de cerca sus niveles de azúcar, este efecto requiere cierta precaución.

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