2. Utilice un recipiente de almacenamiento seco y transpirable
El flujo de aire y la sequedad son claves para mantener las fresas frescas.
Cómo almacenar:
Cubra un recipiente poco profundo con toallas de papel para absorber la humedad.
Utilice un recipiente con orificios de ventilación o deje la tapa ligeramente entreabierta.
Evite las bolsas de plástico selladas: atrapan la humedad y promueven el moho.
3. Refrigerar a la temperatura adecuada
La refrigeración retrasa el deterioro, pero sólo si se realiza correctamente.
Mejores prácticas:
Guarde las fresas en el cajón de verduras de su refrigerador, idealmente entre 0 y 2 °C (32 y 36 °F).
Mantenlos alejados de las secciones más frías (generalmente en la parte trasera), ya que las temperaturas bajo cero pueden dañarlos.
4. Congelar para uso a largo plazo
La congelación es perfecta si no vas a comerlos todos en una semana.
Continúa en la página siguiente