Propiedades y beneficios
Se habla mucho (y con razón) de los beneficios del aceite de oliva virgen extra, pero lo que muchos ignoran es que los aceites de semillas también pueden ser valiosos aliados para nuestra salud. Dado que no existe un solo tipo de aceite de semilla, es evidente que cada uno tiene sus propias características específicas, pero algunos comparten propiedades beneficiosas. Entre ellas, por ejemplo, se encuentra la presencia de vitamina E y ácido linoleico, que, según algunos estudios, ayuda a reducir el colesterol "malo" y el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, parece ayudar a controlar el azúcar en sangre y reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Por otra parte, contrariamente a la creencia popular, se ha demostrado que los aceites de semillas no promueven la inflamación; de hecho, incluso parecen ayudar al organismo actuando como protector y controlando los niveles de grasa en sangre.
Usos culinarios
Al igual que con sus propiedades, cada tipo de aceite tiene sus propios usos culinarios específicos. Es común pensar que los aceites de semillas no son aptos para el consumo en crudo debido a su sabor suave, pero esto no siempre es así: el aceite de sésamo, por ejemplo, tiene un sabor más intenso, razón por la cual se usa frecuentemente en crudo en la cocina asiática para realzar el sabor de los platos. En general, sin embargo, todos los aceites de semillas pueden consumirse en crudo, especialmente porque no todos son aptos para altas temperaturas, lo que podría alterar sus propiedades.
Los aceites de semillas se utilizan a menudo para freír porque se consideran los mejores. En realidad, no todos tienen un punto de humo tan alto. En este caso, el aceite de cacahuete o el aceite de girasol alto oleico son sin duda los más adecuados, con un punto de humo que puede alcanzar, en algunos casos, los 230 °C.
Cómo elegirlo en el supermercado
Nuestro primer consejo importante, que sirve para cualquier producto, es leer la etiqueta: es fundamental prestar atención al tipo de semillas que contiene. Esto se debe a que podrías acabar comprando aceite elaborado con diferentes tipos de semillas: elige un aceite que contenga solo un tipo específico de semilla para saber exactamente de qué está hecho. Además, se recomienda comprar aceite en botellas oscuras, ya que lo protegen de la luz y conservan su calidad durante más tiempo.
Cómo almacenarlo
Los aceites de semillas suelen ser bastante delicados, ya que son propensos a enranciarse y oxidarse. Por este motivo, deben conservarse en un lugar fresco y seco, alejados de la luz y el calor, y en botellas oscuras: si compra una en una botella transparente, es recomendable transferirla a un recipiente más oscuro. Además, cierre bien la tapa después de usarla para limitar el contacto con el oxígeno y minimizar el riesgo de oxidación. Y, como con todos los productos, compruebe siempre la fecha de caducidad: los aceites suelen durar entre 12 y 18 meses, pero una vez abiertos, es más probable que se enrancien, por lo que siempre es mejor prestar atención a su color, sabor y olor.
¿La pestaña de la tapa? No la tire.
Es automático: cuando abrimos un aceite de semillas por primera vez, lo primero que hacemos es quitar la pestaña y tirarla. ¿Pero sabía que se puede reutilizar? De hecho, tiene una función específica: le ayuda a medir el aceite y evitar el desperdicio. Simplemente abra la botella, retire la pestaña e insértela en el orificio, girando el anillo hacia adentro. Esto creará una ranura por la que el aceite saldrá a cuentagotas y a un ritmo regulable.