Fibromialgia: cómo el sistema nervioso influye en el dolor crónico.

 

Qué podés hacer hoy: tratamiento realista (sin promesas mágicas)

No existe una píldora que apague la fibromialgia de un día para el otro. Lo que mejor funciona suele ser un enfoque multimodal (varias piezas a la vez).

Pilar 1: medicación (con supervisión médica)

Suele incluir fármacos que modulan neurotransmisores del dolor (por ejemplo, duloxetina o amitriptilina) y neuromoduladores como pregabalina. La pregabalina fue el primer fármaco aprobado por la FDA para fibromialgia (2007).

Ojo con opioides: en uso prolongado pueden empeorar la sensibilidad (hiperalgesia inducida por opioides) y generar dependencia. Deben evaluarse con extrema prudencia y, si se usan, que sea por periodos cortos y con seguimiento.

Pilar 2: movimiento “dosificado” (el error es el reposo total)

Cuando todo duele, descansar parece lógico… pero el reposo absoluto tiende a empeorar rigidez, sueño y tolerancia al esfuerzo. Lo que ayuda es movimiento progresivo y suave:

  • caminatas cortas,

  • estiramientos tranquilos,

  • ejercicios en agua,

  • yoga terapéutico o movilidad suave.

La clave es pacing: incluso en días “buenos”, no ir al 120% para no pagar el “crash” al día siguiente.

Pilar 3: terapia psicológica (no porque “sea mental”)

Sirve para aprender herramientas contra el círculo dolor–miedo–insomnio–estrés. Las que más evidencia acumulan son enfoques como terapia cognitivo-conductual y ACT (Aceptación y Compromiso), para reducir impacto funcional y mejorar calidad de vida.

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