En lugar de recurrir a soluciones rápidas, concéntrese en una rutina constante.
Aquí tienes un método sencillo que puedes empezar a usar hoy mismo:
Hábito paso a paso
- Empieza la mañana bien hidratado.
Un vaso de agua (opcionalmente con limón) ayuda al buen funcionamiento del organismo. - Consume una comida diaria que sea beneficiosa para la vista.
Incluye verduras de hoja verde o vegetales coloridos. - Practica la regla 20-20-20:
Cada 20 minutos, mira algo que esté a 20 pies de distancia durante 20 segundos. - Parpadea conscientemente,
especialmente al usar pantallas; esto reduce la sequedad. - Relajación ocular suave.
Cierra los ojos durante 1-2 minutos y respira lentamente.
Sencillo, ¿verdad?
Pero la constancia es donde reside el verdadero beneficio.