
La respuesta es sencilla: absolutamente no. Quizás pienses que lo mejor es bloquear la entrada para evitar que entre polvo o insectos, pero eso sería un error.
Si este orificio se bloquea, el agua ya no podrá drenar. Permanecerá dentro de la cerradura, favoreciendo la oxidación y pudiendo incluso obstruir completamente el mecanismo. El resultado: una cerradura inservible.
Si la cerradura se instala en exteriores, es recomendable usar un modelo resistente a la intemperie o añadir una pequeña tapa protectora especialmente diseñada, sin obstruir el orificio de drenaje. Esto prolongará la vida útil de la cerradura y la protegerá.
Un pequeño detalle que lo cambia todo