Sin embargo, existe otra causa muy conocida que suele preocupar bastante: el herpes labial. Muchísimas personas han escuchado hablar de él, pero no todos entienden cómo funciona realmente. El herpes labial generalmente empieza con ardor, picazón o sensación de calor en una zona específica del labio. Después aparecen pequeñas ampollitas agrupadas que eventualmente se rompen y forman una costra amarillenta o marrón.
Lo interesante es que muchas personas tienen el virus durante años sin saberlo. Puede permanecer “dormido” en el cuerpo y activarse en momentos de estrés, defensas bajas, fiebre, cambios hormonales o exposición fuerte al sol. Por eso algunas personas notan que les sale siempre en momentos difíciles emocionalmente o cuando están agotadas físicamente.
Otra cosa importante es que el herpes labial sí puede contagiarse, especialmente cuando las ampollas están activas. Compartir vasos, besos, cubiertos o productos labiales puede aumentar el riesgo. Por eso, cuando aparece una lesión sospechosa, lo más prudente es evitar el contacto directo hasta que sane completamente.
Las alergias también pueden ser responsables de una costra en el labio. Hay productos que usamos todos los días y que pueden irritar la piel sin que lo notemos inmediatamente. Algunos labiales, bálsamos, pastas dentales, cremas faciales o alimentos pueden generar reacciones alérgicas leves que terminan produciendo inflamación, descamación y posteriormente costras.
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