El batido calmante (30-45 minutos antes de acostarte): En lugar de comer el plátano solo, pélalo y congélalo. Al caer la noche, mézclalo en la licuadora con un chorrito de leche tibia (puede ser de almendras y verduras). La mezcla caliente y fría crea una textura de pudín muy reconfortante. La leche tibia potencia el efecto relajante. Bébelo lentamente, en la cama o en el sofá.
Tostada dulce para cenar (2 horas antes): Si cenas temprano y luego te entra hambre, una buena opción es una tostada de pan integral con rodajas finas de plátano y una hebra de miel o canela. La canela ayuda a regular el azúcar. Esto evita que te vayas a la cama con el estómago vacío, pero sin la pesadez de una cena copiosa.
Eso sí, ten cuidado. Si eres propenso a la acidez estomacal o al reflujo, acostarte puede no ser tu mejor aliado, ya que estar pesado puede provocar molestias. En ese caso, cómelo al menos una hora y media antes de acostarte. En resumen, un plátano por la noche puede ser ese pequeño empujón que tu cuerpo necesita para rendirse al sueño de forma natural.