Por eso las mujeres que viven solas deberían esperar antes de encender las luces de casa.

 

En lugar de accionar el interruptor principal inmediatamente, considere esperar entre 30 y 60 segundos después de entrar.

Luego, encienda las luces interiores.

Esta breve pausa te permite controlar quién puede ver y quién no.

Otro aspecto que a menudo se pasa por alto es la previsibilidad de la rutina. Si las luces se encienden exactamente a la misma hora todas las noches, esto indica sutilmente tu horario. Con el paso de los días o las semanas, se pueden observar patrones.

Modificar pequeños hábitos, como usar una lámpara en lugar de la iluminación del techo o encender primero las luces de cada habitación, hace que tu presencia sea menos predecible.

La previsibilidad no es una debilidad. Pero reducirla aumenta la seguridad.

La ventaja psicológica 

Esperar antes de encender las luces también te da un momento para conectar con tu entorno.

Esa breve pausa te permite pasar del piloto automático a la consciencia plena.

La mayoría de los expertos en seguridad coinciden: la concienciación es la mejor defensa.