La reforma también incluye disposiciones especiales para los conductores mayores de 65 años. Los Estados miembros podrán decidir acortar la validez de sus permisos de conducir para exigirles revisiones médicas más frecuentes o cursos de actualización. Sin embargo, esta medida no es obligatoria: cada país tendrá libertad para implementarla o no.
La reforma también incluye cambios en el proceso de obtención o renovación del permiso de conducir. Los eurodiputados quieren introducir exámenes médicos , incluidos análisis oftalmológicos y cardiovasculares, para confirmar que los conductores tienen la aptitud física necesaria para conducir con seguridad.
Sin embargo, incluso en este caso, los Estados miembros conservarán cierto grado de libertad. Podrán decidir sustituir este examen médico por un sistema de autoevaluación u otros métodos de evaluación definidos a nivel nacional. Por lo tanto, en la práctica, el examen médico no será obligatorio de forma sistemática en toda Europa.
Sin embargo, se prevé que la prueba de conducción en sí misma sea más exigente. Ahora se evaluará a los candidatos en nuevos aspectos relacionados con la evolución de las técnicas de conducción modernas. Las preguntas y ejercicios adicionales abarcarán temas como los peligros de los puntos ciegos, el uso de sistemas de asistencia al conductor, la apertura segura de las puertas del coche para evitar colisiones con ciclistas y los riesgos de distracción causados por el uso del teléfono móvil.
Las autoridades europeas también desean sensibilizar a los usuarios más vulnerables de la vía pública. Los programas de formación deberán hacer mayor hincapié en los riesgos a los que se enfrentan los peatones, los niños, los ciclistas y los usuarios de patinetes y otros medios de transporte.
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