Las fresas de este país deben evitarse absolutamente

Cómo reducir los riesgos relacionados con las fresas contaminadas

Afortunadamente, existen soluciones sencillas para seguir consumiendo fresas limitando los riesgos. En primer lugar,  priorizar los circuitos cortos  es uno de los mejores hábitos. Comprar directamente a productores locales suele permitir conocer mejor los métodos de cultivo.

Por otro lado, las fresas procedentes de la  agricultura ecológica  suelen contener menos residuos químicos, aunque no siempre están completamente libres de ellos. Por eso es fundamental  lavar bien las frutas , e incluso dejarlas en remojo unos minutos en agua limpia.

Por último,  variar la alimentación  desempeña un papel clave. Alternar las frutas que se consumen reduce la exposición repetida a las mismas sustancias. Así, sin renunciar totalmente a las fresas, es posible  proteger la salud a largo plazo .