Muchas conductoras afirman sentirse incómodas al encontrarse con estas luces más blancas y direccionales, especialmente después de un largo día o al conducir bajo la lluvia.
¿El principal problema? Una luz concentrada que puede sorprender y saturar momentáneamente la visión.
Basta un segundo para desorientarse, algo parecido a cuando uno pasa de una habitación oscura a un pasillo muy iluminado en una tienda.
El resultado: una sensación de visión borrosa, vacilación, e incluso a veces la necesidad de reducir la velocidad para recuperar la comodidad visual.