NOTA
Si encuentras algo así debajo de tu cama, retíralo con cuidado usando guantes e inspecciónalo con buena luz. Probablemente notarás que está seco, es ligero e inofensivo. Deséchalo o límpialo si deseas reutilizarlo como decoración.
No hay de qué preocuparse: no se trata de moho, hongos ni un nido de insectos. Es simplemente un objeto decorativo olvidado que adquirió un aspecto misterioso en la penumbra.