La buena noticia es que ninguna se pierde para siempre. El cuerpo humano responde a los estímulos incluso en la vejez. Movimientos sencillos, repetidos de forma constante, pueden restaurar la fuerza, el equilibrio y la coordinación.
Consejos prácticos para mantener y recuperar estas capacidades: Hágase una autoevaluación mensual y sea honesto consigo mismo.