3. Inclinarse hacia adelante y tocarse los dedos de los pies sin doblar las rodillas
La flexibilidad no es solo una cuestión de comodidad; es esencial para proteger el cuerpo. Mantener una buena movilidad en la espalda y las piernas facilita mucho tareas sencillas como vestirse, atarse los zapatos o subirse a un coche.
La rigidez excesiva suele ser consecuencia de años de movilidad limitada y falta de estiramiento. Cuando se mantiene la flexibilidad, el cuerpo se mueve con menos esfuerzo, hay menos dolor lumbar y un menor riesgo de lesiones.
Esta capacidad indica que los músculos y las articulaciones aún mantienen elasticidad y buena salud.
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