Cómo preparar Contramuslos de Pollo al Ajillo con Patatas
Estos contramuslos de pollo al ajillo con patatas son ese plato de toda la vida que conquista por su aroma y su jugosidad. La piel queda dorada y crujiente, la carne tierna, y la salsa perfumada con ajo, vino blanco y laurel invita a mojar pan sin remordimientos. Las patatas, fundentes y sabrosas, se impregnan del jugo del pollo para un bocado redondo. Perfecto para una comida familiar o para quedar de diez con muy poco esfuerzo, este clásico se prepara en una sola sartén y regala un olor a cocina casera que abre el apetito al instante.
1. Seca bien los contramuslos con papel de cocina y sala por ambos lados. Secar ayuda a lograr piel crujiente y evita salpicaduras.
2. Pela las patatas y córtalas en rodajas de 1 cm de grosor o en gajos. Pela los ajos: deja 4–5 enteros chafados y lamina el resto para más aroma sin que amarguen.
3. Calienta 2 cucharadas (30 ml) de aceite en una sartén amplia o cocotte. Dora las patatas 6–8 minutos por lado a fuego medio-alto hasta que estén ligeramente doradas. Sazona levemente, retira y reserva en un plato.
4. Añade las 2 cucharadas restantes de aceite y coloca los contramuslos con la piel hacia abajo. Dora 6–8 minutos sin mover hasta que la piel quede bien tostada. Dales la vuelta y dora 3–4 minutos más. Retira y reserva junto a las patatas.
5. Baja a fuego medio. Incorpora los ajos (laminados y chafados) y sofríe 1–2 minutos hasta que desprendan aroma sin quemarse. Espolvorea el pimentón, remueve 10 segundos y desglasa inmediatamente con el vino blanco para evitar que el pimentón amargue.
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