Su consumo equilibrado se asocia con menor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 (si no se fríen) y ciertos tipos de cáncer (gracias a sus compuestos antioxidantes).
Consejos para un consumo saludable
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Prefiere preparaciones bajas en grasa:
Horneadas, hervidas o al vapor en lugar de fritas (las papas fritas o chips aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares).
Consume la cáscara:
La mayor parte de la fibra y nutrientes están en la piel (lávalas bien antes de cocinarlas).
Combínalas con proteínas y vegetales:
Mezclarlas con huevo, legumbres o verduras equilibra su índice glucémico y mejora su valor nutricional.
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