3. Cuando estás muy cansado, débil o con sueño
Te sientes agotado después de un día largo, las piernas te pesan y solo quieres lavarte rápido para acostarte. Error grande. La fatiga ya baja un poco tu presión y una ducha caliente puede hacerla caer todavía más. Ahí vienen los mareos, las caídas en la regadera y el riesgo de golpearte
Señales de alerta de que mejor no te duches ahora:
- Sientes debilidad en las piernas
- Te da sueño fuerte
- Tienes la presión baja o tomas medicamentos que la controlan
- Acabas de hacer ejercicio intenso sin haber descansado
Si ves alguna de estas, mejor siéntate, hidrátate y espera a sentirte mejor.
4. Muy tarde en la noche, justo antes de dormir
Tu cuerpo baja la temperatura naturalmente por la noche para prepararte al sueño. Una ducha fría o incluso tibia a altas horas de la noche genera un choque térmico que altera el ritmo cardíaco y la circulación. Muchos adultos mayores reportan que se sienten peor después de bañarse tarde.
Tip mexicano: Si no te queda de otra y te bañaste de noche, usa agua tibia, cierra la ventana para que no entre aire frío y sécate bien antes de meterte a la cama. Mejor aún, báñate 2 horas antes de dormir
5. Con agua muy fría o muy caliente: la temperatura ideal es tibia
Aquí viene uno de los errores más comunes. El agua helada contrae los vasos de golpe y sube la presión de repente. El agua muy caliente los dilata demasiado y puede hacer que baje la presión y te sientas mareado. Ambos extremos son un estrés para el corazón y el cerebro.
La regla de oro: El agua debe estar tibia, entre 36 y 38 grados. Ni fría como para ponerte la piel de gallina ni tan caliente que salgas rojo como tomate.